En una votación histórica, la Cofradía de la Purísima Sangre ratifica el veto femenino, poniendo en jaque el título de Fiesta de Interés Turístico Nacional y fracturando la paz social de la capital del Camp de Morvedre, lamentable que en este siglo que nos encontramos se pase de la tradición a tal situación…
Las pesadas puertas de la Ermita de la Sangre no solo custodian imágenes centenarias; este domingo, se cerraron para blindar una de las últimas murallas del exclusivismo masculino en la Comunidad Valenciana. En un ambiente cargado de incienso y tensión política, los cofrades de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo dictaron sentencia: las mujeres seguirán sin tener sitio bajo la túnica de pleno derecho, si, lo han oido bien.
El resultado del escrutinio fue un «no» rotundo que resuena como un mazazo en las instituciones: 267 votos a favor de mantener el veto frente a 114 partidarios de la apertura.
Un pulso al reloj de la historia
No es la primera vez que la Cofradía se enfrenta a este dilema (ya ocurrió en 1999 y 2022), pero el escenario de 2026 es radicalmente distinto. Ya no se trata solo de una cuestión de fe o de usos y costumbres; es un desafío frontal al Ministerio de Industria y Turismo.
La normativa vigente es clara: las distinciones de «Interés Turístico Nacional» exigen principios de igualdad y participación ciudadana real. Al ratificar la exclusión por sexo, la Cofradía ha colocado la diana sobre su propio pecho, arriesgándose a perder una categoría que ostenta desde 2004 y que es el motor de la promoción exterior de Sagunto.
«La estructura de la Cofradía parece vivir en un tiempo congelado«, lamentaba Blanca Ribelles, portavoz del colectivo Semana Santa Inclusiva, cuyas protestas silenciosas a las puertas del templo contrastaban con el inmovilismo del interior.
Las tres grietas del «No»
La decisión de la Junta General Extraordinaria abre tres frentes de incertidumbre que podrían cambiar el rostro de la ciudad en los próximos meses:
El Vacío Económico: El Gobierno central y la Generalitat tienen ahora la base legal para congelar subvenciones y ayudas públicas destinadas a la festividad.
El Paripé Institucional: El Ayuntamiento de Sagunto se encuentra en una posición incómoda, tratando de vender una ciudad moderna mientras su entidad social más emblemática se rige por estatutos de hace cinco siglos.
La Erosión Interna: Aunque el «no» ganó, los datos revelan un dato preocupante para la institución: el apoyo al cambio ha caído respecto a 2022, lo que sugiere un enrocamiento de los sectores más conservadores que podría derivar en una crisis generacional.
¿Tradición o anacronismo?
Mientras los tambores ya empiezan a ensayar para los días grandes, la pregunta flota en el aire del Camp de Morvedre: ¿Puede un evento financiado con fondos públicos permitirse la discriminación por género?
Para los 267 cofrades que votaron en contra, la preservación de la identidad original de «La Sang» es un valor supremo, innegociable ante presiones políticas. Para el resto de la sociedad, es una anomalía democrática que amenaza con aislar a Sagunto en el mapa turístico y social de España.
Por ahora, en la capital de la comarca, el tiempo se ha detenido. Las túnicas y los capirotes seguirán guardando, bajo llave y cerrojo, el aroma de un pasado que se niega a claudicar.




