La Basílica de San Pedro implementará esta primavera un sistema de traducción simultánea con IA en 60 idiomas. La tecnología elimina el argumento de la «falta de comprensión» en la liturgia, reabriendo el debate sobre el uso de la lengua oficial del rito romano
En un despliegue tecnológico sin precedentes, la Santa Sede ha anunciado la puesta en marcha de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) diseñadas para transformar la experiencia del fiel y la gestión del patrimonio en la Basílica de San Pedro. El proyecto estrella, un sistema de traducción en tiempo real, permite que cualquier asistente siga las celebraciones en su propio idioma a través de su dispositivo móvil.
Tecnología al servicio de la palabra
El sistema, desarrollado por la Fábrica de San Pedro en colaboración con la empresa tecnológica Translated y el Dicasterio para la Comunicación, utiliza a «Lara«, una IA avanzada capaz de interpretar la liturgia de forma instantánea.
A través de códigos QR distribuidos por el templo, los peregrinos podrán acceder a una plataforma web que ofrece:
Traducción de audio y texto en 60 lenguas diferentes.
Acceso universal sin necesidad de descargar aplicaciones externas.
Seguimiento integral de lecturas, cantos y oraciones en tiempo real.
El cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la basílica, subrayó que el objetivo es «servir a la misión universal de la Iglesia«, facilitando que personas de todas las naciones comprendan la liturgia.
El fin de las «excusas» para el latín
El lanzamiento de esta herramienta ha reavivado el debate litúrgico. Históricamente, uno de los principales argumentos contra la misa en latín (tanto en su forma ordinaria como extraordinaria) ha sido la dificultad de los fieles para entender el rito.
Con la IA eliminando la barrera lingüística, sectores de la Iglesia señalan que la permanencia de las lenguas vernáculas como uso casi exclusivo pierde su justificación técnica, quedando reducida a una decisión puramente ideológica. El sistema permite que el sacerdote oficie en latín mientras el fiel recibe la traducción precisa en su bolsillo.
Una basílica «inteligente» y vigilada
La revolución digital en el Vaticano no se limita a los idiomas. La presentación incluyó dos proyectos adicionales de alta ingeniería:
SmartPass: Un sistema de control de accesos que utiliza sensores para monitorizar el flujo de visitantes en tiempo real, optimizando la seguridad y evitando aglomeraciones.
Monitorización «Más Allá de lo Visible«: En alianza con la petrolera Eni, se han instalado sensores geofísicos capaces de detectar movimientos estructurales milimétricos e inclinaciones de hasta diezmilésimas de grado en la cúpula, fachadas y cimientos.
Este blindaje tecnológico llega cuatro siglos después de la consagración del templo en 1626, asegurando que la obra de Urbano VIII y Julio II sobreviva a los retos del siglo XXI.




