La endemonià, una señora poseída por los demonios

Baltasar Bueno
Doctor en Teología, periodista
A través de la fuerza, el vigor y la ingenuidad infantil los “milacres” 1nos plantean grandes verdades, a veces dramáticas, con la suavidad de su entrañable y sencillo lenguaje.
Los milagros, único teatro infantil en España durante muchos siglos, están inspirados o relatan hechos portentosos protagonizados por San Vicente Ferrer en su constante vida andariega por pueblos y ciudades.
Lugares donde se recuerda aún muy vivos aquellos prodigiosos recuerdos o se conserva reliquias suyas: un pañuelo, una capa, unas medias, un bonete, una biblia,… y, cómo no, alguna de estas candorosas piececilla teatrales, que sirven de crónica popular de sus andanzas.
Destaca nuestro Vicente Ferrer por sus múltiples milagros en vida hechos por Dios a su instancia y mediación. Sólo 800 de ellos están acreditados en su proceso de canonización. No pocos, en los que sacaba al demonio de las personas sometidas a su tiranía, que posteriormente pasaron de la tradición oral a la literatura y al teatro infantil, catequéticos y didácticos.
Uno de los más populares, el ocurrido en el convento cisterciense del Monasterio de Piedra, cuyas ruinas aún siguen en pie. Se detuvo unos días el santo allí, en uno de sus itinerarios por el territorio de la Corona de Aragón, “cuando le pusieron ante su presencia a una pobre señora poseída por los demonios, a la que habían traído de un pueblo cercano con la pretensión de que la liberara del mal, tan corriente en aquellos tiempos, como les constaba que había hecho en otros muchos casos semejantes. Hablaron a solas el fraile y la desdichada y atribulada mujer, quien le refirió con todo tipo de detalles que le atormentaban permanentemente las almas del rey don Pedro, de un caballero que no alcanzaba a describir y de un médico.”
“Se tomó san Vicente un tiempo para meditar acerca del difícil caso que le acababan de exponer, pues no todos eran de igual naturaleza, y creyó tener la solución precisa para resolverlo. Cuando estuvo seguro de los pasos a dar, tomó su propio bonete y se lo puso a la endemoniada en la cabeza y la vez que le calzaba también sus medias de lana. Apenas habían transcurrido unos minutos cuando el demonio liberó a la mujer, saliendo corriendo a la vez que gritaba: «¡Oh, Vicentillo, cómo me abrasan tus medias y bonetillo!».
En valenciano tenemos también y de José Campos Marté La Corona de Aragón y una sográ endemoniá, que presenta la curación de una mujer endemoniada, enmarcada en el contexto del Compromiso de Caspe.
Otro testimonio que nos pilla geográficamente más cerca del milagro de la curación de un endemoniado por San Vicente Ferrer lo tenemos en una pintura que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Valencia, en un precioso retablo procedente del Convento de san Onofre que los Dominicos tenían en el pueblo de Museros. La pintura de la primera mitad del s.XVI muestra a San Vicente Ferrer liberando al demonio del cuerpo de un hombre. La obra es de Miguel del Prado, para lo que fue contratado por Fray Juan de Énguera, y de su época datan ya milacres escritos en Lengua Valenciana. Esta obra es de principios del siglo XVI, de tipo óleo sobre tabla y tamaño 494,5 x 387 cm. Cuando la Desamortización, tiempo en que el Estado cerró conventos, disolvió Órdenes Religiosas y se apropió de todos sus bienes, por fortuna se salvó el retablo de san Vicente Ferrer hoy en el Museo de Bellas Artes.
El artista murió luchando en 1521 en la Batalla de Almenara, una de las de la Guerra de las Germanías, formando parte del bando agermanado frente a las tropas del Duque de Segorbe.
Apunte teológico
En Marcos 16:17-18, Jesús dice a sus discípulos que en su nombre expulsarán demonios. Además, en Hechos 16:18 vemos un ejemplo concreto de Pablo echando fuera un espíritu maligno en el nombre de Jesús. En Lucas 10:19, Jesús dice que nos ha dado autoridad sobre el enemigo, lo cual incluye la capacidad de expulsar demonios.
En Mateo 17:20, Jesús menciona que si tenemos fe como un grano de mostaza, podemos decir a un monte que se mueva y así sucederá. Esta misma fe es la que nos permite expulsar demonios en el nombre de Jesús. En Hechos 19:13-16 vemos un ejemplo de personas que intentaron expulsar demonios sin tener la verdadera autoridad espiritual, lo cual les trajo consecuencias negativas.
En Mateo 10:1, se menciona que Jesús dio a sus discípulos «autoridad sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y para sanar toda enfermedad y toda dolencia». Esta autoridad no proviene de los discípulos en sí mismos, sino que es conferida por Dios a través de Jesucristo.
Eso es lo que hacía en su tiempo san Vicente Ferrer, expulsaba demonios que tiranizaban a las personas, clave para entender y vivir mejor la preciosa representación del milacre “La endemonià” que en estas fiestas hará nuestro brillante y laureado cuadro teatral infantil.




