El 18 de abril de 1506, sábado después de Pascua, el papa Julio II (1503-1513) colocó la primera piedra de la nueva basílica de san Pedro en el emplazamiento del actual pilar de santa Verónica. En esos años, ese emplazamiento se encontraba fuera de la antigua iglesia constantiniana y medieval, a la izquierda del ábside

El 18 de noviembre de 1626, el eco de las últimas piedras encajando marcó el fin de una era y el inicio de un mito. Hoy, 7 de marzo de 2026, la Basílica de San Pedro amanece vestida de gala para conmemorar su 400 aniversario, consolidada no solo como el corazón de la cristiandad, sino como el mayor experimento arquitectónico de la historia de Occidente.
Una obra de gigantes
Lo que hoy admiramos como una unidad armónica fue, durante 120 años, un campo de batalla de genios. Desde que el papa Julio II colocara la primera piedra en 1506, el proyecto pasó por las manos de las mentes más brillantes del Renacimiento y el Barroco.
Bramante trazó la ambición inicial
Miguel Ángel elevó la cúpula —de 136 metros de altura— desafiando las leyes de la física de su tiempo.
Maderno dotó al templo de su imponente fachada.
Bernini cerró el ciclo con su icónica plaza elíptica, diseñada para «abrazar» a los fieles.
Innovación en el aniversario: «Más allá de lo visible»
La Santa Sede no ha querido que este centenario sea una simple mirada al pasado. En colaboración con Microsoft y ENI, la Fabbrica di San Pietro ha presentado un proyecto sin precedentes: un gemelo digital del complejo.
Tras 18 meses de escaneo y más de 4.500 horas de captura de datos, los 80.000 metros cuadrados de la basílica han sido mapeados al milímetro. Este modelo permitirá a los expertos vigilar la salud estructural del edificio y a los usuarios de todo el mundo realizar un recorrido virtual interactivo de alta fidelidad.
«San Pedro cumple 400 años no como una reliquia, sino como un edificio vivo donde la fe y la tecnología dialogan bajo la misma cúpula«, señalan desde el Vaticano.
El misterio bajo el altar: «Petros eni«
A pesar de la grandiosidad del mármol y el bronce de Bernini, el verdadero tesoro sigue estando oculto a diez metros de profundidad. En la Necrópolis Vaticana, un sencillo grafiti en griego antiguo, «Petros eni» (Pedro está aquí), marca el lugar donde reposan los restos de un hombre de unos 60 años envueltos en tela púrpura y oro.
Para este aniversario, se ha reforzado el sistema de reservas de los Scavi (excavaciones), limitando el acceso a 250 personas diarias para preservar el delicado microclima que protege la tumba del Apóstol.
Visitantes en 2025 30 millones (Récord histórico)
Altura de la Cúpula 136 metros
Peso del Baldaquino 74 toneladas de bronce
Idiomas en la nueva App 60 (con traducción simultánea)
Para el peregrino de hoy, la experiencia ha cambiado. El programa del 400 aniversario incluye la apertura de zonas antes restringidas, como las cúpulas gregoriana y clementina, y una nueva aplicación móvil que ofrece traducción en tiempo real de las liturgias. Además, el arte contemporáneo sigue reclamando su sitio: el pasado febrero se integró un nuevo Vía Crucis del artista suizo Manuel Dürr, demostrando que la basílica sigue siendo un lienzo en constante evolución.
Tras la caída del Imperio Romano y especialmente durante el Renacimiento, el Coliseo fue utilizado como cantera para extraer materiales
. Grandes cantidades de mármol, travertino y otros bloques de construcción del Coliseo se reutilizaron para edificar la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Proceso de expolio: Después de un terremoto en el año 1349 que derrumbó parte de la estructura, el Coliseo se convirtió en una fuente de materiales de construcción.
Materiales reutilizados: Se extrajo principalmente mármol y travertino del antiguo anfiteatro.
Otros usos: Además de la Basílica de San Pedro, se utilizó piedra del Coliseo para construir otros edificios, iglesias e incluso para fabricar cal viva.




