Miles de castellonenses cumplen con el rito más emotivo de las fiestas fundacionales en una jornada marcada por la devoción generacional y el color
El aroma a flor fresca y el sonido de las dulzainas volvieron a guiar ayer el sentir de todo un pueblo. En uno de los actos centrales de las fiestas de la Magdalena, Castellón se volcó en la tradicional ofrenda floral a la Mare de Déu del Lledó, transformando el camino hacia la Basílica en un río de fervor, tradición y color que reafirma las raíces de la capital de la Plana.

Un tapiz de fe en la Basílica
Desde primeras horas de la tarde, la Plaza Mayor se convirtió en el punto de partida de un desfile incesante. Representantes de las 19 gaiatas, colegios, asociaciones vecinales y casas regionales recorrieron el trayecto hasta la explanada de la Basílica. Allí, bajo la atenta mirada de la Patrona —ataviada para la ocasión con su histórico manto verde y la banda de Reina—, los participantes fueron tejiendo un tapiz floral que simboliza el cariño de la ciudad.
El acto contó con una nutrida representación institucional y eclesiástica. El Obispo de la diócesis, D. Casimiro López Llorente, encabezó la comitiva junto a la alcaldesa, Begoña Carrasco, y la cúpula de la Real Cofradía de Nuestra Señora del Lledó, liderada por su presidente José Manuel Bou.
«Esta ofrenda es una expresión viva de fe y una tradición que se transmite de generación en generación», destacó el Obispo antes del solemne canto de la Salve.
El broche de oro: Las Reinas
El momento de mayor intensidad emocional llegó con el cierre del desfile. Las reinas de las fiestas, Ana Colón y Clara Sanz, hicieron su entrada en la explanada para rendir homenaje a la «Lledonera«. No estuvieron solas; la solidaridad festiva se hizo patente con la presencia de soberanas de más de treinta municipios de la provincia y la participación especial de la Fallera Mayor de Valencia, subrayando el hermanamiento entre las grandes fiestas de la Comunitat.
Claves de la jornada:
Participación récord: Miles de ciudadanos se sumaron a pie al recorrido.
Protocolo: Las camareras de la Cofradía, dirigidas por Isabel Benedito, custodiaron la imagen durante toda la ceremonia.
Identidad: El evento se consolida como el pilar religioso y cultural más arraigado del programa magdalenero.
La jornada concluyó con el tradicional canto de la Salve, dejando una estampa de la Basílica custodiada por miles de ramos que, al menos por un día, detuvieron el tiempo en Castellón.





