El encuentro, programado para finales de abril, marca el primer gran gesto ecuménico tras la histórica toma de posesión de la arzobispa en Canterbury

En un movimiento de alto valor diplomático y religioso, la Santa Sede ha confirmado que el Papa León XIV recibirá en audiencia privada a la nueva arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally. La reunión tendrá lugar durante la visita oficial de la líder anglicana a Roma, prevista entre el 25 y el 28 de abril.
Este encuentro se produce apenas 48 horas después de la instalación de Mullally en la catedral de Canterbury, lo que subraya la prioridad que ambas instituciones otorgan a la agenda ecuménica en esta nueva etapa.
Un puente tendido desde Roma
El anuncio ha estado precedido por un gesto de cortesía directa por parte del Pontífice. El cardenal Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, hizo entrega a Mullally de una carta personal de León XIV. En la misiva, el Papa extendió sus felicitaciones y bendiciones, un acto que ha sido interpretado como un respaldo al diálogo entre ambas confesiones.
Desde Lambeth Palace, residencia oficial de la arzobispa, han emitido un comunicado expresando la gratitud de Mullally:
“Estoy profundamente agradecida por su amable carta y por la garantía de sus oraciones con motivo de mi instalación como arzobispo de Canterbury”, señaló la líder religiosa.
Hacia la «unidad visible»
La visita a la Santa Sede no será únicamente protocolaria. Mullally ha manifestado su firme intención de que su mandato se caracterice por la búsqueda de la «plena y visible unidad» a la que, según sus palabras, el Señor llama a todos los cristianos.
Entre los objetivos de su estancia en Roma destacan:
Fortalecer los vínculos bilaterales con la Iglesia Católica.
Servir como instrumento de comunión dentro de la propia estructura anglicana.
Avanzar en un compromiso compartido ante los desafíos globales actuales.
Este viaje supone el primer gran examen de la política exterior de la nueva arzobispa, quien busca consolidar su liderazgo internacional a través de una relación de cercanía con el sucesor de Pedro.




