La misión escolapia en el sudeste asiático continúa consolidando su presencia educativa y espiritual y se expande
Bajo el liderazgo de la Comunidad Virgen de los Ángeles, el Movimiento Calasanz (Gerakan Kalasanz) ha retomado sus actividades para este 2026, logrando una convocatoria masiva que ya trasciende los límites de su sede central.
Un inicio marcado por la diversidad estudiantil
El pasado viernes 7 de febrero, a las 16:00 horas, se dio el pistoletazo de salida a la programación semestral en la comunidad de Kupang. La jornada no solo reunió a los religiosos de la orden, sino a un nutrido grupo de niños y jóvenes.
Lo más destacable de este ciclo es la transversalidad educativa de los participantes: desde alumnos de primaria hasta estudiantes universitarios y jóvenes trabajadores de la zona, quienes se han sumado activamente a las dinámicas del movimiento, buscando un espacio de formación integral y valores humanos.
Expansión hacia Manulai: una fe en crecimiento
El éxito del programa ha despertado el interés de comunidades vecinas. Por invitación de la Cuasi Parroquia de San Pedro de Manulai, el Movimiento Calasanz ha extendido su radio de acción. El sábado 7 de febrero se formalizó la apertura de actividades en dicha iglesia, donde los Padres Escolapios ya colaboran habitualmente en la Eucaristía dominical.
«Se espera que esta presencia fortalezca la fe local y haga surgir semillas de nuevas vocaciones entre la juventud indonesia«, señalan fuentes cercanas a la misión.
Perspectivas de futuro
Con esta expansión, los Escolapios en Indonesia reafirman su compromiso con el lema de «Piedad y Letras», adaptándose al contexto cultural de Kupang. La acogida por parte de las familias locales sugiere que el «GKal» (Gerakan Kalasanz) se convertirá en un pilar fundamental para el acompañamiento juvenil en la región durante los próximos años.




