En una jornada histórica para la fe ortodoxa, el Sínodo de Georgia eligió este lunes a Shio III como su nuevo guía espiritual
El sucesor del recordado Elías II, quien ya ejercía como locum tenens, fue ratificado por una asamblea de 1.200 delegados en la catedral de la Santísima Trinidad. Con 57 años de edad, el nuevo Patriarca asume el desafío de liderar una institución que define como «el motor unificador de la nación».
Apenas dos meses después del fallecimiento del influyente Elías II, la Iglesia ortodoxa georgiana ha resuelto su sucesión con celeridad y consenso. Elizbar Teimuraz Mujiri, conocido desde ayer como Shio III, fue entronizado este martes en la emblemática catedral de Svetitskhoveli, asumiendo de forma automática los títulos de arzobispo de Mtskheta-Tiflis y metropolita de Abjasia y Bichvinta.
«La Iglesia ortodoxa georgiana continuará siendo la defensora de la fe, de la lengua y de la memoria histórica», afirmó el nuevo Patriarca poco antes de su elección oficial.
Un perfil entre la teología y la música
Shio III no es un líder religioso convencional. Antes de su ascenso en la jerarquía eclesiástica, obtuvo un diploma en violonchelo por el Conservatorio Estatal, una sensibilidad artística que ha marcado su trayectoria.
1993: Recibió la tonsura monástica.
1996: Fue ordenado sacerdote tras completar estudios teológicos en Moscú.
2010: Alcanzó el rango de metropolita, consolidándose como una de las figuras más cercanas al anterior patriarcado.
Reconocimiento internacional y diálogo ecuménico
La elección ha resonado rápidamente en el Vaticano. El cardenal Kurt Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, envió un mensaje de felicitación subrayando la importancia de mantener un «diálogo cada vez más fraterno«.
Koch, quien representó a la Santa Sede en los funerales de Elías II, expresó su confianza en que el ministerio de Shio III refuerce los lazos de caridad que unen a los creyentes, citando el mandato evangélico de la unidad.
El legado de Elías II
El nuevo Patriarca tiene ante sí la sombra de un predecesor que lideró la Iglesia durante décadas de intensos cambios políticos y sociales. El propio Papa León XIV (en su mensaje de condolencias el pasado marzo) ya había instado a Shio a actuar con la misma «caridad pastoral» que caracterizó al difunto Elías II, subrayando la necesidad de discernimiento en un contexto regional complejo.
Con esta elección, Georgia cierra un periodo de interinidad y busca estabilidad institucional bajo un liderazgo que combina la formación académica internacional con un profundo arraigo en las tradiciones nacionales.



