En el primer aniversario de su pontificado, el Santo Padre visita el Santuario de la Virgen del Rosario, donde reivindicó la caridad y la oración como motores de transformación social

En una jornada marcada por la devoción y el compromiso social, el Papa León XIV realiza hoy viernes 8 de mayo una visita pastoral a Pompeya, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Santo Rosario y el primer aniversario de su elección como Sucesor de Pedro. Ante voluntarios y personas asistidas por las obras de caridad del Santuario, el Pontífice ha señalado que la fe y el servicio a los necesitados son realidades inseparables.
Una agenda intensa por el sur de Italia
El helicóptero papal partió del Vaticano a las 8:00 horas, y aterriza en suelo pompeyano apenas cincuenta minutos después. Tras una calurosa acogida, el Santo Padre se ha dirigido a la Sala Trapani del llamado “Templo de la Caridad”, punto de partida de una agenda que también incluye la ciudad de Nápoles antes de su regreso a Roma al final del día.
Durante su alocución, el Papa expresó su satisfacción por celebrar este aniversario «siguiendo las huellas de San Bartolo Longo«, el abogado y apóstol del Rosario a quien él mismo canonizó el pasado mes de octubre.
El Rosario como «motor oculto»
León XIV define el Santuario de Pompeya como un lugar de gracia donde la oración alimenta directamente la acción social. En su mensaje, destaca dos pilares fundamentales:
La transformación por el amor: Recordando el legado de Bartolo Longo, el Papa señala que el amor puede cambiar el destino incluso de los jóvenes más difíciles, viendo en cada rostro vulnerable el rostro de Cristo.
La fuerza de la oración: Describe el Santo Rosario como el «motor oculto» que permite que la acción de Dios penetre en la cotidianidad y transforme la existencia.
“Permítanse ser inspirados por la alegría que nace de las palabras de Jesús y de su ejemplo, y anúncienla a todos”, exhortó el Pontífice a los presentes.
Un mensaje de esperanza para la juventud
En un momento de especial cercanía con los niños y jóvenes del centro, León XIV les anima a no perder la confianza, definiendo a Jesús como “el amigo que nunca abandona ni rechaza”.
El encuentro concluye con una súplica por la paz y la humanidad entera, antes de que el Papa impartiera su bendición apostólica. Tras la visita al centro de caridad, la agenda prosiguió con la Santa Misa y la tradicional Súplica a la Virgen en la Plaza Bartolo Longo, ante miles de fieles congregados bajo el sol de mayo.
El Papa mantendrá encuentros esta tarde en Nápoles con el clero y la ciudadanía antes de dar por finalizado su viaje pastoral y regresar a Roma.



