Los ataques contra la comunidad cristiana en la Ciudad Santa se dispararon un 63% durante el último año, según informes locales
La Policía de Israel mantiene bajo custodia a un hombre de 36 años, vinculado a sectores extremistas, tras la difusión de un vídeo que ha conmocionado a la opinión pública internacional. En las imágenes se observa la brutal agresión física contra una religiosa de nacionalidad francesa en plena vía pública de la Ciudad Vieja de Jerusalén.
El ataque: violencia y frialdad
Los hechos, captados por cámaras de seguridad y difundidos por las propias autoridades israelíes, muestran el momento en que el agresor —identificado por su indumentaria como parte de los sectores más radicales del nacionalismo judío— aborda a la monja por la espalda.
El impacto: El individuo empujó a la víctima con extrema violencia, provocando que golpeara su cabeza contra un alcorque al caer.
El ensañamiento: Tras alejarse unos pasos, el agresor regresó para increpar a la religiosa, que permanecía en el suelo, y propinarle una patada en el abdomen.
La intervención: Un transeúnte logró detener la agresión al interponerse entre el atacante y la víctima, antes de que llegaran las fuerzas de seguridad.
Un patrón de odio al alza
Este episodio no es un hecho aislado. Según organizaciones dedicadas a la convivencia en Tierra Santa, el clima de hostilidad hacia las minorías religiosas ha alcanzado niveles críticos:
Los delitos de odio contra cristianos aumentaron un 63% en 2025.
La presión se extiende desde el casco antiguo de Jerusalén hasta poblaciones de Cisjordania como Taybeh, donde el acoso de colonos radicales busca la exclusión de cualquier comunidad no judía bajo una agenda ultranacionalista.
El detenido ya ha comparecido ante el juzgado, donde se le imputa un delito de agresión racista. Su arresto ha sido prorrogado dada la gravedad de los hechos.
Reacciones diplomáticas
El incidente ha provocado una crisis de imagen para el Ejecutivo israelí. El Gobierno de Francia emitió una condena enérgica exigiendo protección para sus ciudadanos y para las órdenes religiosas en la zona.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Israel calificó el acto de «inaceptable» y aseguró que se tomarán medidas severas. Sin embargo, líderes de la comunidad cristiana denuncian que, a pesar de detenciones puntuales como esta, existe una percepción de impunidad creciente para los grupos de colonos extremistas que cuentan con representación política en el actual gobierno.
La comunidad cristiana en Jerusalén es hoy una de las más reducidas y vulnerables, atrapada en una polarización política y religiosa que parece no tener freno.




