El mensaje es claro: la división es un escándalo que el mundo ya no puede permitirse
En una mañana marcada por la solemnidad y la esperanza, el Palacio Apostólico fue testigo de un hito en el camino hacia la unidad cristiana. El Papa León XIV recibió a la nueva Arzobispa de Canterbury, la Dama Sarah Mullally, en un encuentro que no solo recordó los 60 años de diálogo entre ambas iglesias, sino que puso sobre la mesa los desafíos urgentes del siglo XXI.
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Puntos clave del encuentro
Paz «Desarmada«: El Papa recordó que la paz de Cristo no se impone con fuerza, sino con la vulnerabilidad de quien renuncia a la violencia.
Unidad contra el escándalo: León XIV fue contundente: sería un error imperdonable que las diferencias internas impidan llevar el mensaje de fe a un mundo que lo necesita.
Diálogo sin miedo: Aunque reconoció que existen obstáculos «irreconciliables«, el Pontífice instó a no detenerse y a convertir la amistad en la base de la futura comunión total.
Recordando las palabras del Papa Francisco al Primado de la Comunión Anglicana en mayo de 2024, el Papa dijo que «sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos con nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo».
«Por mi parte», dijo el Papa León XIV, «añado que también sería un escándalo si no siguiéramos trabajando para superar nuestras diferencias, por muy irreconciliables que parezcan».
Para concluir su discurso, el Papa agradeció a la Arzobispa Mullally su visita y oró para que anglicanos y católicos continúen caminando juntos en amistad y diálogo, guiados por el Espíritu Santo.



