Bajo el estruendo de la devoción y escoltada por el cuerpo de bomberos, la histórica imagen sufragada por las antiguas trabajadoras de Tabacalera recorre el barrio de l’Exposició en una jornada para el recuerdo

Hay tradiciones que no solo pertenecen a la fe, sino a la identidad de un pueblo. Ayer, el barrio de l’Exposició volvió a ser testigo de un rito que fusiona el pasado industrial de Valencia con su fervor mariano: la procesión de la Virgen de los Desamparados «Cigarrera».
La imponente talla, que habitualmente custodia la entrada del actual Ayuntamiento (antigua Fábrica de Tabacos), abandonó su pedestal para reencontrarse con sus fieles en una mañana cargada de simbolismo.
Un legado tallado en madera y sudor
La historia de esta imagen es, en esencia, la historia de las mujeres valencianas. Labrada en 1940 por el escultor Vicente Benedito Baró, la Virgen fue un encargo directo de las cigarreras de la fábrica, quienes tras la posguerra unieron sus esfuerzos para costear una protectora que presidiera sus jornadas de trabajo.
Con sus imponentes 3,60 metros de altura, la «Cigarrera» no es una réplica cualquiera. Es un símbolo de la lucha obrera femenina y de una devoción que ha sobrevivido al cierre de la fábrica en 2001 y al paso de las décadas.
De Tabacalera a San Pascual Bailón
El desfile procesional dejó estampas para la posteridad. La Virgen avanzó a hombros de los Bomberos del Ayuntamiento de Valencia, quienes, junto a la Cofradía de las antiguas trabajadoras, mantienen vivo el vínculo con la imagen.
Parada obligada: Uno de los momentos más emotivos se vivió a las puertas del Camp de Mestalla, donde la Geperudeta obrera recibió el cariño de los vecinos antes de dirigirse a la Parroquia de San Pascual Bailón. Allí, entre incienso y silencios respetuosos, se ofició una misa que recordó el origen humilde y trabajador de esta advocación.
Respaldo institucional y festivo
La jornada contó con una altísima representación de la sociedad valenciana. El color y la tradición los pusieron las Falleras Mayores de Valencia, Carmen Prades y Marta Mercader, quienes, junto a sus Cortes de Honor, simbolizaron el hermanamiento entre las distintas festividades de la ciudad.
En el plano político, la comitiva estuvo encabezada por los tenientes de alcalde María José Ferrer San Segundo y José Gosálbez, acompañados por la concejal de Fiestas, Mónica Gil, y otros miembros del equipo de gobierno local como Julia Climent y Marta Torrado.
Dato de interés: La imagen ha sido recientemente puesta a punto por el prestigioso restaurador Pedro Arrúe, asegurando que sus 3,60 metros de policromía luzcan con el esplendor que las cigarreras soñaron hace más de 80 años.
La Virgen ya descansa de nuevo en su hornacina sobre la puerta principal de Tabacalera, pero el eco de los aplausos en l’Exposició confirma que, aunque la fábrica cerró sus puertas, la devoción de sus trabajadoras sigue más viva que nunca.











