El presidente borra su foto de Jesucristo tras descubrir que ni los más devotos están listos para la «Segunda Venida» en Truth Social

En un giro de los acontecimientos que ha dejado a los teólogos rascándose la cabeza y a los diseñadores de Photoshop en paro, Donald Trump ha decidido este lunes que, después de todo, no es el Mesías. O al menos, no en formato JPEG de alta resolución.
Tras 24 horas de haber colgado una imagen donde aparecía representado como el mismísimo Jesucristo, el republicano ha pulsado el botón de «eliminar«. ¿La razón? Al parecer, hasta para sus seguidores más ultraconservadores, comparar la multiplicación de los panes y los peces con la construcción de muros fronterizos ha sido «un pelín demasiado«.
Los puntos clave de este cisma digital:
Blasfemia con filtros: Figuras cristianas de la derecha más dura le han recordado a Trump que el primer mandamiento no era una sugerencia opcional de Twitter.
El «Unfollow» Celestial: Las críticas fueron tan feroces que Trump aplicó el clásico «si no lo veo, no existe» y borró la evidencia de su divinidad digital.
Pelea de Pesos Pesados: Mientras borraba su halo, Trump aprovechaba para seguir lanzándole dardos al Vaticano.
A pesar de haber bajado el tono celestial, el magnate no tiene ninguna intención de besar el anillo del Papa León XIV. En un enfrentamiento dialéctico que ríete tú de las Cruzadas, Trump se ha negado rotundamente a pedir disculpas tras sus críticas al Pontífice.
«Es débil respecto a la ley y el orden«, declaró Trump en un post que no llevaba túnica, pero sí mucha mala leche.
Trump acusa al Papa de ser demasiado «blando» con la guerra de Irán. Básicamente, el republicano cree que al Vaticano le falta un poco de «mano dura» y, quizás, un par de rascacielos con letras doradas para imponer respeto en Oriente Medio.
Expertos en protocolo internacional sugieren que la paz solo llegará si el Papa abre una cuenta en Truth Social para responder con memes de la Capilla Sixtina. De momento, Trump vuelve a ser un simple mortal, aunque con un bronceado que sigue desafiando las leyes de la física y de la religión.
Seguiremos informando desde el purgatorio mediático.




