La cristiandad conmemora hoy la institución de la Eucaristía y el lavatorio de pies, eventos que marcan el umbral de la Pasión de Cristo
La liturgia católica se adentra hoy en su momento de mayor solemnidad. Con la llegada del Jueves Santo, la Iglesia inaugura el Triduo Pascual, el periodo que condensa el núcleo de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Más que una simple efeméride, la jornada evoca una serie de gestos que, según la tradición, transformaron la historia de la espiritualidad occidental.
El simbolismo de la entrega: El Lavatorio de pies
Uno de los momentos más potentes de la jornada es el lavatorio de los pies. De acuerdo con los relatos evangélicos, Jesús, en un acto de humildad disruptivo para la época, asumió la tarea de un sirviente con sus apóstoles. Para la Iglesia contemporánea, este gesto no es meramente estético, sino que constituye un mandato de servicio y entrega absoluta hacia el prójimo, sentando las bases de la ética cristiana.

La institución de la Eucaristía y el Sacerdocio
El eje central de la festividad, sin embargo, reside en lo ocurrido durante la cena celebrada bajo el marco de la Pascua judía. Fue en ese banquete donde se establecieron dos de los pilares del catolicismo:
La Eucaristía: Al repartir el pan y el vino pronunciando las palabras: “Tomad y comed todos de él, porque este es mi cuerpo…”, Jesús dotó a los elementos de un significado espiritual que perdura en cada misa.
El Orden Sacerdotal: La instrucción de “Haced esto en conmemoración mía” es interpretada por la Iglesia como el nacimiento oficial del sacerdocio.
Momento de tensión: Durante el encuentro, el anuncio de una traición inminente por parte de Judas Iscariote marcó el punto de inflexión que conduciría a los eventos del Viernes Santo.
Del cenáculo al huerto
Tras la cena, la conmemoración se traslada a la oración en el huerto de Getsemaní, el preludio del arresto de Jesús. Con estos ritos, los fieles de todo el mundo no solo recuerdan un evento del pasado, sino que reactualizan un sacrificio que, para el creyente, representa el perdón de los pecados y la «nueva alianza» de la humanidad con la divinidad.
Dato clave: El Triduo Pascual es el periodo más importante del año litúrgico, superando incluso a la Navidad en relevancia doctrinal para el cristianismo.




