La ciudad malagueña vive uno de sus momentos más emblemáticos del Jueves Santo con el traslado del Cristo de la Buena Muerte, en una jornada marcada por la devoción popular y la presencia de autoridades políticas

El eco de las botas sobre el asfalto y el característico ritmo acelerado de la Legión volvieron a marcar el pulso de Málaga este Jueves Santo. La ciudad, entregada a una de sus tradiciones más internacionales, dio el pistoletazo de salida a la jornada con el esperado desembarco de la compañía de honores en el puerto, destinada a portar sobre sus hombros al Cristo de la Buena Muerte y Ánimas.
El desembarco: puntualidad y fervor
Minutos después de las 10:00 horas, la rampa del buque de asalto anfibio ‘Galicia‘ de la Armada Española descendía para dar paso a los legionarios. Bajo la atenta mirada de miles de malagueños y turistas que abarrotaban el recinto portuario, los efectivos iniciaron el desfile que precede al emotivo traslado de la imagen.
Entre las personalidades presentes en la recepción oficial destacaron el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien ha querido acompañar a la congregación de Mena en esta fecha señalada.
Declaraciones y contratiempos de transporte
La presidenta madrileña, visiblemente emocionada, compartió con los medios su satisfacción por repetir esta experiencia en la capital de la Costa del Sol. Sin embargo, su viaje no estuvo exento de dificultades debido a los conflictos laborales en el sector aéreo.
«He acudido en avión, pero salí con retraso por la huelga de personal de tierra en Barajas. Si yo perdí agenda ayer aquí, imagino que mucha gente también«, señaló Ayuso.
Pese a mostrar respeto por el derecho a la huelga, la mandataria lamentó que miles de ciudadanos se vean «atrapados por circunstancias ajenas a ellos» en plena operación salida de Semana Santa.
Hacia Santo Domingo
Tras completar el recorrido por las calles del centro histórico, la compañía se dirigió a la iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Allí, en uno de los actos más solemnes de la jornada, los legionarios alzaron a pulso la talla del Cristo de Mena para trasladarla a su trono de procesión, entre los acordes de «El Novio de la Muerte» y el respeto absoluto de los fieles.
Con este acto, Málaga encara su tarde de Jueves Santo, donde la fe y la disciplina militar se funden en una estampa que define la identidad de la Semana Pasión malagueña.




