En el marco del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de la Esclavitud, la Misión Permanente del Vaticano exige verdad histórica, reparaciones y el fin de toda forma de discriminación contemporánea
En un firme pronunciamiento ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Santa Sede ha reafirmado su postura contra las estructuras de opresión, calificando la esclavitud moderna como un crimen de lesa humanidad cuando se ejecuta de forma sistemática contra poblaciones civiles.
La intervención se produjo durante una jornada histórica en la que la ONU adoptó una resolución, impulsada por Ghana, para reconocer el comercio transatlántico de esclavos como el «crimen más grave contra la humanidad«, abriendo la puerta a la exigencia de reparaciones internacionales.
Un llamado que trasciende la memoria
Para la Misión Permanente de la Santa Sede en Nueva York, esta conmemoración no debe limitarse a un acto protocolario. La delegación vaticana enfatizó que la justicia requiere tres pilares fundamentales:
Memoria activa: El compromiso de los Estados por defender la verdad histórica.
Responsabilidad jurídica: La rendición de cuentas por crímenes pasados y presentes.
Acción presente: La erradicación de las nuevas formas de esclavitud que aún persisten en diversas regiones del globo.
«Desde los tiempos apostólicos, la Iglesia ha visto la liberación de los oprimidos como un signo del Reino de Dios«, cita el comunicado, evocando el legado del Papa León XIV para subrayar la raíz teológica y moral de esta lucha.
Reconocimiento a la comunidad afrodescendiente
De forma paralela, el mensaje de la Santa Sede se extendió al ámbito regional. Monseñor Juan Antonio Cruz Serrano, Observador Permanente ante la OEA, destacó que la defensa de los derechos humanos es incompleta sin un reconocimiento cultural y social.
Durante la IX Semana Interamericana de los Pueblos Afrodescendientes, Cruz Serrano subrayó la urgencia de valorar la identidad e historia de estas comunidades como una herramienta indispensable para combatir la discriminación estructural en las Américas.



