En una jornada marcada por la diplomacia y la cercanía institucional, el Papa León XIV ha recibido esta mañana en audiencia oficial a sus majestades los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, en el Palacio Apostólico
El encuentro, que ha servido para ratificar la solidez de los vínculos bilaterales, ha puesto el foco en la próxima visita del Pontífice a territorio español y en la urgencia de estabilidad internacional.

Una audiencia marcada por la sintonía
Tras el encuentro privado con el Santo Padre, la delegación española se trasladó a la Secretaría de Estado. Allí, el monarca y la reina mantuvieron una reunión de alto nivel con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, y monseñor Paul Richard Gallagher, responsable de las Relaciones con los Estados.
Según el comunicado oficial de la Sala de Prensa de la Santa Sede, las conversaciones se desarrollaron en un clima de «notable cordialidad«, donde ambas partes expresaron su satisfacción por el estado actual de las relaciones entre el Vaticano y España.

Los ejes del encuentro: Viaje apostólico y paz mundial
La agenda de la reunión destacó tres puntos fundamentales que marcarán la hoja de ruta compartida para los próximos meses:
Visita Papal a España: Se confirmó que el próximo Viaje Apostólico del Papa será el punto álgido de la agenda bilateral, un evento que genera grandes expectativas en la sociedad española.
Situación Nacional: Se analizaron diversos temas de la actualidad española, subrayando el papel y la misión de la Iglesia dentro de la estructura social del país.
Contexto Internacional: En un escenario global convulso, ambas delegaciones coincidieron en la necesidad de un «compromiso constante en favor de la paz«, abogando por el fortalecimiento de los valores que rigen la convivencia entre naciones.
«La audiencia ha reafirmado la importancia de los principios éticos como base para resolver las crisis regionales actuales»
Análisis de fondo: Este encuentro no solo consolida la figura de Felipe VI como interlocutor clave en Roma, sino que prepara el terreno logístico y diplomático para un viaje papal que promete ser histórico.

Los regalos de los Reyes al Papa
Tras saludar a las autoridades eclesiásticas, los Reyes han posado para la prensa y han accedido al Palacio Apostólico, donde ha tenido lugar la audiencia que ha durado 50 minutos y donde ha tenido lugar la tradicional entrega de regalos. Los obsequios de don Felipe y doña Letizia al papa León han sido un facsímil del libro de horas de Felipe II del siglo XVI, el manuscrito predilecto del monarca y que acompañó al Rey durante toda su vida, ante sus éxitos y fracasos. Fue escrito y miniado por los frailes Andrés de León, Julián de la Fuente el Saz y Martín de Palencia. Es la obra más rica y característica realizada en el escritorio del Real Monasterio de El Escorial, donde se conserva. Además, le han entregado una manta de butaca, fabricada a mano en lana merina y seda natural por el taller de artesanía textil Ábbatte, miembro de la Alianza por la Lana, un proyecto que busca promover y proyectar el valor de la lana española como patrimonio vivo y ayudar al desarrollo rural.
El nuevo título del Rey
Una vez que ha acabado el encuentro en el Vaticano con el Papa, los Reyes se han desplazado hasta la Basílica de Santa María la Mayor de Roma para la toma de posesión de Felipe VI como protocanónigo honorario. Este templo está ligado a la monarquía española desde tiempos de Carlos I, que gobernó en el siglo XVI, aunque incluso antes, los Reyes Católicos, contribuyeron económicamente a su embellecimiento.
Está consagrada a la Virgen María y considerada como la primera iglesia dedicada a ella en Occidente. Se convirtió desde entonces en un puente entre la fe romana y la Corona española. Un siglo después, el 7 de octubre de 1647, el Papa Inocencio X, tras una petición de Felipe IV, instituyó mediante la Constitución apostólica Sacri Apostolatus, la llamada Obra Pía de Santa Maria la Mayor. Era un acuerdo por el que, a cambio de una renta anual al cabildo de la basílica, tenía que celebrar oraciones y actos litúrgicos en honor de la Corona hispánica.

Desde entonces, los sucesivos monarcas españoles se han convertido en benefactores del templo y han contribuido a la realización de obras de restauración y mejora.



