El monarca español asumirá el cargo de protocanónigo honorario, un título histórico vinculado a la Corona desde el siglo XVII, tras su encuentro privado con el Pontífice el próximo 20 de marzo
La agenda internacional de la Casa Real suma una cita de alto calado diplomático y religioso. El próximo viernes 20 de marzo, los Reyes de España, Felipe VI y Letizia, serán recibidos en audiencia por el Papa León XIV. Este encuentro supone la primera recepción oficial de los monarcas por parte del actual Pontífice desde su elección el pasado mes de mayo.
Un encuentro con precedentes y futuro
Aunque será la primera audiencia privada, no es el primer contacto entre ambos jefes de Estado. Los Reyes ya saludaron a León XIV durante la misa de inicio de su Pontificado en la Plaza de San Pedro. En aquella ocasión, el Rey, vestido con el uniforme de gala del Ejército de Tierra, y la Reina, haciendo uso del histórico «privilegio de blanco» reservado a las reinas católicas, transmitieron el afecto del pueblo español y una invitación que ya tiene fecha: el Papa visitará España del 6 al 12 de junio.
El regreso de una tradición centenaria
Tras la cita en el Palacio Apostólico, la jornada adquirirá un matiz histórico y simbólico en la Basílica de Santa María la Mayor. Allí, Felipe VI tomará posesión oficial como protocanónigo honorario, un título que hereda de su padre, el Rey Juan Carlos I (quien lo aceptó en 1977), y que vincula estrechamente a la monarquía española con este templo romano.
Dato Clave: La relación de patronazgo entre la Corona Española y Santa María la Mayor se remonta al siglo XVII, consolidando a esta basílica como el principal referente espiritual de España en la capital italiana.
Huella española en Roma
La toma de posesión no es un mero formalismo. La basílica de Santa María la Mayor custodia siglos de historia compartida:
Patronazgo real: Financiación histórica de capillas y monumentos.
Iconografía: Presencia de estatuas de monarcas españoles en su interior.
Liturgia: Celebraciones anuales dedicadas específicamente a la nación española.
Con este viaje, Felipe VI reafirma no solo la continuidad de las tradiciones de la Corona, sino también la solidez de las relaciones bilaterales con la Santa Sede ante la inminente visita papal a territorio español.



