La Audiencia Provincial dicta sentencia tras el veredicto de culpabilidad: el acusado asfixió a Alfonso López Benito para robarle y gastar su dinero en lujo y ocio
La Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia ha dictado sentencia firme —aunque recurrible— contra Miguel Tomás V. N., imponiéndole una pena de 28 años de prisión. El fallo llega tras el veredicto de culpabilidad emitido por un jurado popular, que consideró probado que el acusado acabó con la vida del canónigo de la Catedral, Alfonso López Benito, en un plan orquestado para saquear sus cuentas.
Un crimen ejecutado con «alevosía por desvalimiento»
El tribunal ha condenado a Miguel Tomás como autor de tres delitos fundamentales: asesinato, robo con violencia y estafa continuada. Según el relato judicial, los hechos ocurrieron la noche del 21 de enero de 2024, cuando el acusado accedió a la vivienda de la víctima en la calle Avellanas valiéndose de su relación de confianza.
«Ambos ejecutaron un plan previamente establecido para acabar con la vida del anciano y robarle», reza la sentencia, refiriéndose al acusado y a un segundo cómplice que aún no ha sido identificado.
La víctima, de 79 años, fue inmovilizada en su propia cama y asfixiada hasta la muerte. La sentencia subraya la indefensión absoluta del religioso, lo que eleva el grado del delito de homicidio a asesinato.
Las pruebas tecnológicas: la clave del caso
La defensa del acusado intentó sostener que Miguel Tomás nunca estuvo en la casa y que un desconocido llamado ‘Manuel’ le entregó las tarjetas en la calle. Sin embargo, la investigación desmanteló esta coartada mediante:
Geolocalización: Los teléfonos del asesino y la víctima estuvieron en el mismo punto exacto a la hora del crimen.
Conexión IP: El primer intento de acceder a las cuentas bancarias del canónigo se hizo desde el propio router de la vivienda de la víctima mientras el acusado estaba allí.
Confesión espontánea: Tras su detención, el acusado describió a la policía la posición exacta del cadáver y el gesto de sofocación, detalles que solo alguien presente en la escena podía conocer.
Compras de lujo con el dinero del fallecido
Tras el crimen, el condenado emprendió una racha de gastos utilizando las tarjetas sustraídas. Se han acreditado extracciones en cajeros y compras de ropa de marca en centros comerciales, además de consumiciones en pubs, alcanzando un botín total que supera los 2.600 euros.
Próximos pasos judiciales
Aunque la sentencia de la Audiencia Provincial es contundente, no es firme. La defensa tiene ahora la posibilidad de presentar un recurso ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV).



