Los Vicariatos de Arabia del Norte y del Sur instan a la calma a la comunidad cristiana tras las explosiones en Baréin, Kuwait y Qatar, en el marco del conflicto entre Irán, Israel y EE. UU
La Iglesia Católica en la península arábiga ha entrado en estado de alerta máxima. Tras la reciente escalada de violencia que ha sacudido Oriente Medio, los obispos Aldo Berardi y Paolo Martinelli han ordenado la suspensión de actividades eclesiales y han convocado a una jornada de oración intensiva por la paz, ante el temor de que el conflicto regional se agrave.
El epicentro de la crisis
La decisión responde a una serie de ataques y explosiones registrados en puntos estratégicos de Baréin, Kuwait y Qatar, países que albergan importantes bases militares estadounidenses. Según informes recientes, estos incidentes serían una respuesta de Irán tras las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, que habrían dejado un saldo trágico de 53 muertos en una escuela femenina en Minab.
«En este momento de incertidumbre, pido a todos los fieles que permanezcan serenos, unidos en la oración y atentos a la seguridad», declaró monseñor Aldo Berardi, Vicario Apostólico de Arabia del Norte.
Medidas de seguridad y respuesta pastoral
La Iglesia ha implementado un protocolo de emergencia para proteger a sus fieles y personal:
Suspensión de eventos: Se han cancelado todas las actividades grupales no esenciales en las parroquias.
Misas por la paz: Se ha instruido a los sacerdotes a celebrar liturgias específicas para pedir el cese de las hostilidades.
Atención a vulnerables: Se ha solicitado a los párrocos priorizar la seguridad de ancianos y enfermos.
Coordinación civil: Los obispos instan a la comunidad a seguir estrictamente las directrices de las autoridades locales en cada país.
Un frente unido por la paz
Desde el Vicariato de Arabia del Sur, el obispo Paolo Martinelli se sumó al llamado, exhortando a los fieles a rezar el rosario diariamente. «Es tiempo de permanecer unidos«, subrayó, pidiendo la intercesión de Nuestra Señora de Arabia para evitar que la situación derive en una guerra abierta de mayores proporciones.
Mientras el Comando Central de las Fuerzas Navales de EE. UU. en Baréin mantiene la vigilancia tras las explosiones, la comunidad internacional observa con preocupación una región donde la fe intenta servir de puente en medio de la pólvora.




