El Pontífice insta a los fieles a un ayuno que trascienda lo alimenticio, renunciando a las palabras hirientes y al juicio inmediato en redes sociales y la vida cotidiana
En un mundo marcado por la polarización y la hostilidad verbal, el Papa León XIV ha lanzado un firme llamado a la «conversión del lenguaje«. En su mensaje para la Cuaresma 2026, titulado «Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión», el Santo Padre propone una abstinencia concreta: renunciar a las palabras que hieren y cultivar la amabilidad en todos los ámbitos de la sociedad.
Un ayuno de la lengua y el teclado
El mensaje, firmado el 5 de febrero y hecho público este viernes, subraya que el ayuno tradicional de alimentos debe ir acompañado de una disciplina ética en la comunicación. El Pontífice pidió específicamente «desarmar el lenguaje«, instando a los ciudadanos a abandonar la calumnia y el hablar mal de los ausentes.
«Esforcémonos por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, en el trabajo, en las redes sociales y en los debates políticos«, señala el texto.
Según León XIV, esta práctica busca que las «palabras de odio den paso a palabras de esperanza y paz«, transformando las comunidades en espacios de acogida y no de exclusión.
Los tres pilares del mensaje: Escuchar, Ayunar y Juntos
El documento vaticano articula la preparación para la Pascua —que este año inicia el miércoles 18 de febrero— bajo tres ejes fundamentales:
La Escucha: El Papa define la escucha de la Palabra de Dios como la herramienta para sensibilizar el oído ante el «clamor de los últimos». Citando su exhortación Dilexi te, recordó que la pobreza es un grito que interpela directamente a los sistemas políticos y económicos.
El Ayuno: Lejos de ser un simple rito, el Papa lo describe como un «ejercicio ascético» para ordenar los deseos y mantener despierta la sed de justicia.
La Comunidad: El Pontífice enfatiza que la conversión no es solo un acto individual, sino colectivo. Instó a parroquias y familias a realizar un «camino compartido» que mejore la calidad del diálogo y el estilo de las relaciones humanas.
Hacia la «Civilización del Amor»
El mensaje concluye con una exhortación a edificar una «civilización del amor» mediante la atención a los más necesitados. Para el Papa, la Cuaresma de 2026 debe ser la oportunidad para que la fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las «distracciones cotidianas«.
Con este llamamiento, el Vaticano pone el foco en la salud del debate público, señalando que la verdadera espiritualidad se manifiesta en la forma en que los seres humanos se hablan y se escuchan entre sí.


